
"El fin de año huele a compras, enhorabuenas y postales, con votos de renovación" reza Silvio en una de sus tantas canciones. Uno espera oler el aroma del pino del arbol de navidad, para los que todavía siguen la tradición, o el aroma del pollo asado y la ensalada rusa infaltable en las mesas de fin de año de las familias populares. Pero lo cierto es que el fin de año huele a cadáver. Todo el 2010 huele a cadáver. Cadáver humano, cadáver político, cadáver moral, cadáver deportivo... chile se esta pudriendo,
y se huele, loco... se huele. Tener de vecino a un piñerista es ya una oportunidad para sentir ese aroma. Hoy el pobre hombre se queja por seguir cesante. Pensar que ese mismo olor a principios de año era de parrillada amenizada con cumbia villera. Las asambleas estudiantiles de mi universidad también parecen funerarias, y hay compañeros que con esto de la reforma educacional le pusieron rueditas a sus ataúdes para ir a las movilizaciones, cuando en sus mejores momentos de vitalidad votaban por la nueva forma de gobernar. Por eso yo ya no voy a las asambleas, porque me dan ganas de dármelas de sepulturero y agarrar a palazos a todos esos zombies.
Cadáveres humanos, horrible. Mas de 500 compatriotas murieron en el terremoto de febrero, en uno de los momentos quizás mas heavys que he tenido la posibilidad de presenciar (y de sentir, porque valdivia se movió mas que la chucha). La gente damnificada todavía vive como cadáver después de la batalla: tirados a su suerte, sin casa ni perro que les ladre. 81 presos murieron en la cárcel de san miguel. Cadáveres de cadáveres. El deceso físico es solo una anécdota en la vida-muerte de un drogadicto, o de una lanza sin oportunidades en la sociedad. Todavía sigo pensando en qué hubiese pasado si se hubiese concretado la idea de Lavín de mandar a todos los presos a una isla solitaria, así como Alcatraz o la historia de Papillon. Posiblemente nunca hubiésemos sabido del incendio y todos viviríamos felices, aunque condenando a los periodistas a un aburrido día miércoles feriado sin noticias.
El futbol chileno pende de un hilo, y está con una pata en el cajón. cadáveres que se niegan a morirse y enterrarse solo, José Segovia, y cadáveres que uno no quiere enterrar, Marcelo Bielsa, y cadáveres que quieren revivir, los cucos que uno cree que van a aparecer cuando uno apaga la luz de la cocina. Miguel Nasur, el chocopanda y el raton maldito que hay en el alma del futbol chileno. El fantasma Figueroa alguna vez tuvo que ser cadáver, si no, no seria fantasma. Que bueno que se va de chile ese pelado de mierda.
Y a los mineros, que vendrían a ser unos cadáveres vip, los manosean tanto que no extrañaría que a alguien se le ocurriera la idea de hacerles un embalsamamiento, y regalarles los órganos a los perros.
Así termina este año, lleno de cadáveres, y como que me autoconvenzo cada vez mas de que "alguien" es el yeta. No creo que sea solo coincidencia que justo cuando cambiamos de gobierno nos pasen tantas cosas malas, marepotos y gueas. Hoy supe de una masacre en TVN, en donde las victimas fueron una familia y su compadre moncho: mataron a los Venegas, todo porque el pelao Guajardo es de oposición.













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