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jueves, 4 de febrero de 2016

Cómo morir


Mi abuelo se está muriendo. Está internado en el hospital de Valdivia después de un ataque que tuvo al cerebro que no se bien como explicar porque no soy médico y de todas formas poco importa. Porque lo importante es que pronto va a morir y eso ha producido el cisma correspondiente en la familia. Porque por mucho que mentalmente nos viniéramos preparando desde ya hace algunos años para aceptar este momento, la partida del mayor de la familia si o si traerá los coletazos que en mayor o menor medida en todas las familias se producen: disputas por herencias, casas, hijas no reconocidas, rencillas del pasado... etc. Es algo inevitable, para lo cual no se si mi mamá y sus hermanos están preparados.

Pero mi abuelo aún no muere y está internado, como dije, en el hospital. Mis primas han ido a verlo a la sala en donde está su cama, inconsciente y lleno de todo un aparataje clínico y me han contado los detalles, y para mi, son más que suficientes. No he ido a visitarlo y creo que no lo haré, porque no quiero verlo lleno de tubos postrado en una cama. No quiero que ese momento sea el último recuerdo de él "vivo". No es un recuerdo digno de la persona que fue en el pasado. Aquella persona que combatió a la dictadura de frente, mientras otros se escondían en las embajadas. Aquel que en los momentos de mayor miedo prestó su casa para que militantes del MIR en clandestinidad planearan la resistencia. Aquel que iba a dejarle alimentos a la cordillera a los guerrilleros de Neltume. Aquel que fue uno de los primeros que se atrevió a discursear en público cuando comenzaban las protestas nacionales. Aquel que me regalaba dulces cuando era chico y cuando grande, expresaba siempre el orgullo que sentía por la persona en que me convertí. Por respeto a él y porque no quiero sentir más pena, no iré a visitarlo y me quedaré, como último recuerdo, con el almuerzo en el mercado que tuvimos junto a mi mamá, en donde se rajó con unos caldillos de congrio y una cerveza artesanal de un sabor exquisito.

Pero también no iré porque no me gustan los hospitales. Son lúgubres, tristes y la burocracia ligada a estos lugares hace que uno sienta que más que ir a ver a un enfermo, uno va a un servicio técnico a preguntar por el estado de un artefacto descompuesto. Es un lugar deshumanizante, más si es un hospital público y tienes que lidiar con estos médicos de mierda que están ejerciendo ahí solo porque la beca con la que estudiaron ponía como condición trabajar un par de años en el servicio público.No es un buen lugar para morir y así lo he manifestado en innumerables veces a mis viejos. Porque cuando llegan estos momentos en donde ves el actuar de la muerte tan de cerca, piensas en la tuya. Piensas en cómo te gustaría morir y como no. Por ejemplo, siempre he admirado la muerte guerrillera, a lo Che Guevara, a lo Miguel Enriquez. Peleando por algo justo, con toda tu integridad y un halo de dignidad que el olor a pólvora dificilmente podría tapar. Quizá también sería ideal morir haciendo un deporte extremo, como saltando al vacío desde algún edificio de esos que se ven en los Emiratos Árabes, que tienen como mil pisos. En cambio, no quisiera morir como Hanz Pozo, descuartizado, o como el Guatón Romo, solo, repudiado por todos y pestilente. Morir de diabetes debe ser horrible, así como morir de calor. Porque odio el calor con toda mi alma. Preferiría morir de frio, pero en la Antártida, porque debe ser bonito ese lugar.

Lo ideal, en todo caso, es seguir con vida. Porque amo la vida. Por eso mismo, nunca me suicidaría. Tampoco me quemaría a lo bonzo en la plaza como Eduardo Miño, por muy justas que sean mis demandas, porque ya sabemos que a los poderosos poco le importan los trabajadores quemados. Menos sueldos que pagar. Morir ahogado sería fatal. Lo peor es que no se nadar. Tampoco sería agradable morir de aburrimiento, porque es una muerte lenta. Morir haciendo el amor es el sueño de todo hombre. También morir en un viaje de LSD. Dicen que morir de paro cardiaco es desesperante. Me lo han dicho personas que han vuelto a la vida luego de haber muerto, haber visto la luz y sentir el ruido del enfermero reanimando su cuerpo. Gente de diversa calaña, con luces y sombras que han coincidido en que quizá no exista el infierno, porque aquel túnel de luces hermosas y esa sensación de paz está en todos los relatos. Quien sabe. De todas formas, si existe el infierno, para allá se van todas las pornostar, las estrellas de rock, los intelectuales más destacados del ateismo y un montón de gente como uno que en más de una ocasión ha escupido en la cara de Dios. Con toda esa gente uno no se aburre como sí lo haría pasando toda una eternidad hablando de cosas buenas y bondadosas con Teresita de Los Andes.

Quien sabe, uno se puede morir en cualquier momento. Bueno, no creo que ahora porque estoy de vacaciones y nadie muere por descansar. Pero creo que debería dejar algunas cosas claras, por si acaso mañana amanezco tieso. Aprovecho de hacer algo así como mi testamento. Cosas que quiero al momento de exhalar mi último respiro.

Primero que nada, tengo un montón de instrumentos y algunos de ellos quiero regalarlos. Mi guitarra se la dan a la Naty, que es tan buena amiga y me apaña en todo pa salir a tocar. Mi charango viejo, déjenselo al Victor, que está aprendiendo a tocar. Mi otro charango, el Chasqui que me costó como 200 lucas, guárdenlo como recuerdo y después de 50 años, véndanlo como reliquia y van a ganar mucha plata. Mi flauta traversa, pa mi papá. Mis accesorios de percusión, pa mi hermana. Mi bongó, pa la Lili, pa su grupo reggae. Mi cámara canon, pa mi hermana. Los atrapasueños que me regaló la Mariana, que decoren la casa. Los libros dónenlo a alguna biblioteca popular. Los de teoría musical, pa alguien que esté estudiando música. Tengo un montón de monedas de diez pesos en una cajita. Son como 10 lucas en total. Cámbienlas y se los regalan a alguien. Mi notebook se lo dejo a mi mamá pa que pueda ver el diario LUN por internet. No quiero que me entierren en el cementerio. Por fa, crémenme y las cenizas las esparcen por algún parque con grandes árboles y mucho verde. Cosa que la gente que quiera ir a verme, pueda aprovechar, si quiere, de hacer un pic-nic.

Yo nunca he creído en los espíritus como creen las religiones. Yo creo más que nada en las energías que uno, como ser humano impregna a las cosas y a los lugares queridos. A veces estoy solo en mi casa y siento muchos ruidos. Se que es son las energías de mi abuela que aún rondan por la casa, pero también se que soy yo mismo abriendo el refrigerador, o mi hermana prendiendo la tele, o mi papá sentado en el comedor reflexionando acerca de lo duro de la vida. Por tanto, no puedo evitar seguir rondando incluso después de muerto. A las personas que se lleven algo mio, tendrán que aceptar que me llevan a mi también. Pero no se preocupen. Mis apariciones no van a ser mala onda, como la de esos viejos pencas que se van al otro mundo y se le aparecen a la familia para asustarlos, maldecirlos o llenarlos de presagios negativos para el futuro. No. Pucha... si me aparezco mientras tocas mi guitarra, es porque amo la música y me gusta compartirla con quien esté tocando. 

Hay que seguir con la buena onda, incluso en el más allá.




martes, 21 de abril de 2015

La Solución Final



Seamos sinceros: es un sentimiento que todos, sin excepción, 
hemos pensado alguna vez en nuestras vidas. Ahora, en mi caso no es a "todos". 
Pero a un gran número de gente. De eso se trata esta entrada.


El 2011 fue un año legendario para muchos chilenos como yo. Pasaban muchas cosas en este país y había mucha gente opinando. Los empresarios opinaban defendiendo sus privilegios, los estudiantes defendiendo sus ideas, los políticos defendiendo sus escaños, y ciertas viejas y viejos rancios, defendiendo ese lamentable derecho (falencia total de las democracias) a hablar puras hueás. Recuerdo perfectamente cuando esta gentuza infrahumana decía con un tremendo descaro que "Los estudiantes son unos ignorantes, no se por qué alegan tanto si ni siquiera saben por qué alegan". Se referían así a dirigentes estudiantiles de secundaria cuya dicción y nivel de alfabetización y cultura era superior al de ellos, y universitarios que escuchaban estas tonteras con justa risa interior.

Y digo descaro porque veamos que es lo que hoy, 2015, estos mismos tipejos dicen. "Fuera todos los políticos!" "¡No a la corrupción!" "Tooooooooodos los políticos son unos ladrones y deberíamos echarlos a todos!" "¡Fuera Bachelet, deja de robarle al paiiis!" y otras cosas que son la moda de hoy. Conozco muchas viejas con ese discurso y estoy seguro de que si se les preguntara de qué se trata el caso PENTA o SQM, no sabrían que cresta responder. Y es obvio, porque son ignorantes. Ellos si que son ignorantes, y soberbios, porque no soportaban que pendejos que todavía no terminaban el liceo tuvieran mejores argumentos que ellos para defender una idea. Porque el malestar contra los políticos del congreso se sintió también en 2011. El problema era que los dirigentes principales seguían una ideología, y eso era pecado para una chusma hipnotizada por aquellos que decían que mejor no opinar de política, porque la política era mala, porque de todas formas "igual mañana había que ir a trabajar". 

Esta chusma ignorante es la que ataca a los políticos cuando los medios dicen que hay que atacarlos y después votan por ellos cuando llegan a la puerta de sus casa con promotoras y pan con chancho, como dicen que hacía Alberto Espina en La Araucanía. La política para esta plaga de ratas, es solo pedir y venderse a las onces vecinales con los candidatos mas guapos, y en tiempos de crisis, subirse al carro de los charlatanes para gritar "Que se vayan todoooooos". Porque estas sanguijuelas del Mapocho nunca van a querer estar del lado de los cuestionados, aunque hayan votado por ellos. Nunca van asumir sus culpas en esta crisis política y se vestirán de honestos y dueños de la verdad para hacer polvo a cualquier figura política que aparezca, aunque no sepan de que chucha se tratan las acusaciones. Estos tipos son los principales culpables de lo que está pasando hoy en la política. Ni políticos, ni periodistas ni empresarios.

Por eso, he tomado una decisión. Cuando me convierta en líder revolucionario, haré un discurso tan, pero tan apolítico y furibundo que todas estas cucarachas me van a apoyar. Usaré ese apoyo para que me lleven al poder total del país, y cuando esté ahí... los voy a guillotinar a todos. Pensaba hacerla a la cubana, y fusilarlos, pero preferí a la francesa, porque la guillotina sería una especie de escarnio público. Que bello sería que rodara la cabeza de doña Otilia, la vieja de mierda del barrio que pedía militares a la calle pa las protestas estudiantiles. Genial sería guillotinar a los votantes de Gustavo Hasbún, que le perdonan todas sus estupideces. A los que dicen "No estoy deacuerdo contigo porque tu discurso tiene ideología, y la ideología es mala". ¿Saben a quien me gustaría decapitar, y con eso ganaría muuuucha popularidad? a Américo, el cantante de cumbias, que es una sanguijuela de las mas peligrosas. Cerró la campaña de Piñera en el Movistar Arena y después, cuando Tatán tenía como 20% de popularidad, lo negó 3 veces, a lo Pedro. Tiempo después apareció en el norte hueviando a los políticos para ganarse el aplauso fácil de una muchedumbre todavía trastornada por el aluvión. Chupa-sangre insoportable, y mas encima copión. Nunca, ni aquí, ni en China ni en Saturno serás Mark Anthony. Entiende la wea, como dijera Lad Cobra.  

Y así guillotinaría a muchos, muchísimos. Y con eso, se solucionarían, en parte, los grandes problemas de la política. Gente inteligente, personas con sentido común, entes pensantes y racionales: no escuchen a esta gente. No se dejen llevar por este mar de fecas humanas, cuyo olor (o en este caso, gritos y berrinches), no son mas que una manera de tapar su propia ignorancia.

viernes, 27 de febrero de 2015

Valentina Rima con Valentía


Valentina Maureira quiere morir. Tiene fibrosis quística, enfermedad maldita que la ha acompañado durante toda su vida. Una vida dentro de un hospital no es vida. Hacer amigos adentro y verlos morir es horrible. Para la familia, la historia de siempre: millones de pesos en deudas con una clínica que está en contra del aborto, ya sea por convicciones o porque en el fondo la defensa de la vida para ellos no es mas que un negocio muy lucrativo.

Valentina no quiere seguir viviendo. Grabó un video en youtube dirigido a Michelle Bachelet para que autorice su eutanasia. Anteriormente la familia ya había mandado un montón de cartas a la presidenta, las cuales no tuvieron respuestas concretas. Menos ahora, que está mas preocupada de arreglar las cagadas de su hijo, quien con lo que se embuchó podría financiar como veinte o treinta tratamientos. Cuando publicó el video, los fascistas del optimismo estilo Pilar Sordo saltaron como locos para criticarla. Que la vida es bella, que la vida es una sola... blablabla. Señores fascistas: la vida es la vida, y punto. Cada cual tiene una historia distinta, y creo que una vida realmente bella es una vida que se vive con dignidad. Ninguno de ustedes tiene la suficiente empatía humana para hablar de lo que es vivir. A ustedes, charlatanes motivacionales, les dedicaré un artículo especial mas tarde.

Los pechoños, los creyentes fervorosos le pidieron que no se rinda, que reze mucho para que Dios haga un milagro. La familia de Valentina necesita plata, no rezos, y hablando de milagros... discúlpenme, pero que yo sepa Dios no usa Redbanc. Dios no existe, y si existe, no está ni ahí con nosotros. Los creyentes son como mujeres golpeadas, que a pesar de todo, siguen al lado del femicida. Los políticos recién vienen a referirse al tema. Los diputados, no todos pero quizá el 90%, aparecen solo cuando hay que sacarse fotos con los clubes deportivos. Son una mierda total. Y los médicos... que mas puedo decir de los médicos... la mayoría en este país son unos maricones sonrientes sin vocación, que agrandan mas la sonrisa mientras mas ceros hayan en la cuenta de los pacientes. Los detesto. 

El panorama es desolador. Pero mas allá de eso, el gran dolor de Valentina es no ser comprendida. Creo que el hombre es libre tanto para vivir como para morir. Porque hay que aprender a vivir con la presencia de la muerte y aceptarla como una opción digna. Quien diga que Valentina no ha luchado está mal de la cabeza. Llevar durante 14 años una enfermedad catastrófica como esa ha sido una batalla que ella ha llevado con valentía.  Es la mujer mas valiente que pueda haber. Mas valiente que muchos de nosotros. ¿Pero acaso no es cansador vivir en una constante guerra? 

Saludos a Valentina.

jueves, 17 de abril de 2014

Twitter, El incendio y los Mal Agradecidos de Siempre


El incendio en Valparaiso fue horrible. Fue como una bomba nuclear devastando las casa de los pobres mientras el precioso patrimonio cultural tan cotizado por los turistas quedaba intacto, para alivio de ellos. No estoy muy seguro de si pasará en otros países que han sufrido catástrofes como estas, pero siempre que pasan, levantan la voz los que siempre tuvieron razón en reivindicar ciertas importantes reformas sociales, como viviendas de calidad y un plan urbanístico sin guetos sociales; al mismo tiempo que se levantan aquellas voces que quieren acallar a los primeros, gente con conflictos de intereses económicos y políticos, y para eso revientan y contaminan el ambiente con el ruido sensacionalista de la televisión y el papel cuché del diario LUN y La Cuarta. Por eso es que las tragedias pasan, damos vuelta la página y en 10 años mas tenemos otra cagada humana en donde para variar los mas perjudicados, por no decir los únicos, son los pobres. 

Si hay una cosa que me ha molestado de algunos famosos es la falta de respeto que le tienen qa las redes sociales, en específico a twitter. Minimizan su impacto en la sociedad, ya sea porque las tendencias de opinión no los favorecen o simplemente porque son unos burros digitales. Ningunean a los twitteros tratándolos de cobardes y de que critican desde lacomodidad de su escritorio. Me carga la soberbia de estos weones, porque están profundamente equivocados. Ellos mas que nadie saben la importancia de twitter, porque hacen todos los dias de twitter su principal fuente de información al momento de llenar la pauta de sus programa. Sebastián Esnaola critica a los twitteros cuando en su programa, Vigilantes, los twitteros le arman la pauta a él, a su animador (Copano) y a la histérica de la Margarita Hantke. Claudio Fariña se enoja porque le decimos que es un pésimo periodista y nos insulta y Rafael Gumucio, el pseudointelectualoide que cree que es intelectualmente chistoso e irreverente, comparó a twitteros y animalistas con Hitler.

Está demás decir lo que voy a decir, porque todos lo notaron, pero las primeras ayudas para los damnificados en Valparaiso fueron organizadas por twitter. Hay una organización llamada Twitteros Solidarios que a las pocas horas de comenzado el incendio ya estaba recolectando cosas. Por twitter se armaron las primeras caravanas de jóvenes de la JJCC que partieron a Valparaiso apenas comenzaba a salir el sol del 13 de abril. Twitter actuó mas rápido que los políticos. Llamó primero a los bomberos y camioneros de otras ciudades a partir a ayudar a la costa. En cierta medida podemos decir que twitter llegó a Valparaido antes que Bachelet. Twitter denunció a los acaparadores, tanto del terremoto de iquique como los de Valparaiso, y despues se hicieron eco los medios de comunicación como la tele. Twitter le ha dicho a los famosos que actitud deben poner frente a la catástrofe, como pedirles que dejen de mandar "fuerzas" a Valparaiso y manden plata o materiales, porque como dijo un bombero por ahí... "esto no es la Guerra de la Galaxias". Los famosos, a mi juicio, son una manga de mal agradecidos, sobre todo los periodistas.

Creo saber cuales el problema de los famosos con twitter. En los años 80 y 90, cuando la tele estaba en su época de esplendor, twitter no existía. Por tanto los famosos no podían saber que el público los odiaba, y decían cosas estúpidas y hacían cosas infinitamente ridículas y no les daba verguenza, porque no sabían lo ridículos que se veían, ya que no había nadie que se los dijiera y entre ellos y el público había una abismante distancia que los hacía casi unos semi-dioses. Lo mismo pasó con los políticos. Iván Moreira hoy debe ser uno de los parlamentarios mas ridiculizados de  la red, no tanto ya por su pinochetismo pasado de moda, si no por todo lo que hemos sabido de su vida, que era un porro, que lo sacaron de la escuela con abogados, que le gustaban los topless y que tiene una pésima ortografía. En los 90, nadie pudo decirle lo estúpido que se vio en el episodio de "el show de este pelota", con Schaulson, pero hoy cada locura que dice se viraliza a tal punto de quedar por toda la eternidad en la red para que nuestros hijos sepan que la política del siglo XX y XXI en nuestro pais llegó a caer tan bajo que un portero de toples baratos llegó a ser senador.

Raquel Argandoña y su hija, la Kel, eran como  unas embajadoras de la realeza inglesa antes de twitter. Hoy son un par de brujas culiás pencas y víctimas del bendito trolleo, lo cual se materializó en la campaña twittera de no ver su reality show, y que fue un rotundo éxito. Lucerito, la cazadora, otra víctima de twitter, no pudo venir a cantar a Viña por eso. Para cuando fue el movimiento estudiantil, la gran niña bullyng de twitter fue Ena Von Baer, que sirvió perfecto para subirle la popularidad a los dirigentes estudiantiles cuando intentaba debatir pcon ellos, y en parte la derrota de cerdo Cristian Labbé en Providencia y del cachetón Zalaquette en Santiago fue gracias a twitter. Hoy, Rafael Gumucio, quien por tantos años dijo tantas idioteces en los medios escritos y de tv y radio y que siempre se la perdonaban porque creían que sus tonteras tenían que ver con su condición de "intelectual" e "irreverentemente chistoso", se llevó uno de los trolleos mas grandes de la historia por decir que era bueno que los perros vagos murieran en el incendio y por tratar de hipsters a los animalistas. A tanto llegó que cerró su cuenta de twitter y se descargó con la furia de un hombre con el ego herido, acusando a sus troles de "nazis". En twitter el sentido de justicia es mucho mas firme y Gumucio se enfrentó a la masa twitera y perdió. Perdió como un imbecila que muere sin reconocer su error.

Entonces no digan que twitter no tiene influencia en la sociedad. Las grandes marchas se han organizado por twitter. A través de twitter han caido algunos gobiernos y dictaduras e incluso Piñera anduvo, en sus primeros años de gobernante, espiando a ciertos twitteros. Ahora que ya pasó todo, que las primeras comitivas de rescate y de ayuda para los damnificados de Valparaiso ya se crearon, actuaron y brillaron gracias a twitter, vienen los rostros. Viene los periodistas carroñeros a mostrarle a los porteños las imágenes de sus casas quemándose lentamente para saber que es lo que piensan, vienen los rostros de televisión a posar para las cámaras ayudando como si les importara la suerte de esas personas, los políticos de lado y lado echándose la culpa entre ellos... en fin, toda esa basofia asquerosa que hace del sufrimiento humano un artefacto multiuso. Pero que se acuerden que si no fuera por twitter, no sabrían de donde sacar información para llenar sus cagadas de noticieros. 

jueves, 3 de abril de 2014

Crisis Moral en el Norte de Chile

                                                        Payaso Culiao

Vuelvo a escribir después de un montón de tiempo. He hecho otras cosas, como dedicarme a mi tesis. Todo indica que voy a retomar mi pluma digital durante este periodo, porque me habita la total desconfianza en quienes hoy nos gobiernan, y estoy seguro que habrá que salir a las calles otra vez. 

Los días recientes han transcurridos marcados por el terremoto en el norte. Es un alivio que el epicentro haya sido una zona poco poblada y que las vidas perdidas hayan sido pocas. Me alegra saber que los titulares de la prensa y las conversaciones en redes sociales no tienen un tinte de luto. Quizá por eso, porque no hay tantas vidas que lamentar, es que la discusión pública se ha desviado a otras cosas, que siempre han estado pero que pareciera ser que recién las descubrimos. Los periodistas chilenos estos últimos días se están transformando en ratas. El espectáculo de la precariedad de la gente damnificada. El show de exponer vía satélite el terror de hombres, mujeres y niños anónimos. El terrorismo del micrófono y la cámara. El sensacionalismo llevado al extremo, con tipos detestables como Viñuela o Amaro Gomez-Pablos, manoseando a destajo y vendiendo a los canales la dignidad de los muertos y el dolor de sus seres queridos. Gente maldita para quienes pareciera que los sismos se midieran en rating y no en grados. Los detesto con toda mi alma. Les deseo lo peor del mundo.

La tele hoy se ha dedicado a conspirar contra todo aquel que no piense como ella. Hoy hacía zapping en Alfombra Roja y ridiculizaban la opinión del actor Fernando Godoy, quien estaba molesto con toda esta basura periodística. Gente como Caniulef, (quien se acordó que era mapuche solo cuando Yerko Puchento lo molestó) no tiene la moral para venir a juzgar la opinión disidente de otras personas. Comerciantes sinvergüenzas subiendo el precio de los alimentos, vendiendo el pan a 3 mil pesos y el agua a 7 mil, y economistas de derecha defendiendo estas inmorales actitudes. Y es que el gran triunfo del sistema capitalista ha sido justamente el egoismo, la indiferencia y la poca solidaridad de cierta parte de la sociedad. Esto es un debate ideológico, quiéranlo o no. Debate que no va a aparecer en la tele por incomodidad de algunos en los medios de comunicación que preferiría mil veces exhibir a Viñuela hacer como que tiene empatía con la gente pobre antes que plantear un tema país.

Me siento asqueado con los periodistas y con los políticos, sobre todos los de derecha, que en vez de pensar en los damnificados, se dedica a crear pequeñas rencillas políticas en base al escape de un grupo de presas que de todas formas ya están, en su mayoría, recapturadas. La gente de Arica e Iquique no necesitan de todos estos perdedores para poder resurgir, porque han sido años de abandono político y comunicacional. Se acuerdan de ellos solo cuando Bolivia pide mar o Perú hace algún show demagogo para sus paisanos. Arica e Iquique son ciudades con un poder de resilencia increíble, y la va a seguir teniendo, porque el abandono no va a terminar aquí. Cuando venga el mega-terremoto posiblemente quieran por fin regalarle esas regiones devastadas a Bolivia antes que asumir la tarea de reconstrucción. 

Fuerza a la gente del norte. Los queremos, y no se merecen tanto manoseo mediático. Son un ejemplo de supervivencia que quedará en los libros de historia.

viernes, 8 de marzo de 2013

¿Dictador? vs ¡Dictador!


 Murió Chavez y ya es una figura de culto. Caracas se tiñe de rojo, por ese mar de personas que espontáneamente llega a despedir al Comandante. Llegan mandatarios de varios lugares del mundo. Piñera hace guardia de honor al lado de su ataud. Moreira no dice que es dictador, solo que fué autoritario, pero a la vez reconoce que fué un revolucionario y que fué democráticamente electo. Esto es muy raro. La oposición tiene toda la libertad para expresar lo que opinan respecto a él, y cuando uno esperaba una ácida, puntuda y descarnada crítica a la memoria de Chavez, habla con un respeto que ya se quisiera Pinochet de parte de nosotros. La oposición en Venezuela es respetuosa.

Chadwick anda webiando allá. El histórico de un partido de ultraderecha le rinde honores al que llevó las banderas del socialismo del siglo 21. Increíble. La UDI se retira de la cámara de diputados al momento del minuto de silencio. Me quedaré con el gesto amable de haber votado a favor del simbólico homenaje. Lagos, quién estuvo a favor del golpe de estado del 2002 lo recuerda de manera respetuosa. La populista bandera chilena de la plaza de la constitución está a media asta en señal de luto. Economistas destacan su lucha contra la pobreza. Para que voy a poner números, busquenlos ustedes. La gente en las calles llora su partida, pero a la vez, siente que la revolución debe continuar. Todos están tristes, pero todos se apoyan. Y el Pibe Valderrama sentencia a la distancia: "Viendo esa gran multitud de personas en Venezuela, me pregunto si Chávez era tan malo como nos lo mostraban aquí los medios".

Por otro lado, cuando murió Pinochet, quedó la cagada. Chile se dividió ferozmente. Por una parte, las calles se tiñeron de colores, pero para festejar. Fué algo muy frívolo, pero divertido el celebrar la muerte de un ente que se presumía era un ser humano. Descorchaban champaña, cantaban, bailaban y tiraban al Mapocho monos ardiendo en fuego con la cara del gorila. A pesar de que se fué en la total impunidad, el chileno celebraba el estar vivo. El ex preso político celebraba que el destino quiso que su torturador muriera antes que él. Los medios internacionales anunciaban la noticia, y les recordaba al mundo las atrocidades de sus actos. Ningún mandatario extranjero fué a su funeral. No hubo guardia de honor, mas bién un escupo a su ataud y un par de saludos nazis. No hubo duelo nacional, las banderas no quedaron en media asta. Pocos de sus antiguos colaboradores se atrevieron a ir a despedirlo.

La gente que pasaba a las afueras de su velorio a veces era golpeada por locas fanáticas. Asi pasó con un par de obreros que protestaron al pasar y un viejo pascuero que trabajaba con su guitarra, al cual le sacaron la chucha por andar vestido de rojo y por tocar la guitarra, como lo hacía Victor Jara. Otros simios golpeaban periodistas españolas. Sabina aplaudía en una canción el salivaso del nieto de Carlos Prats y Benedetti celebraba en un poema el ya haberse librado del tirano. Los partidarios pinochetistas lloraban y escupían rabia. La mayoría viejos. Muchos ya nisiquiera están vivos. Eso pasa: el pinochetismo se muere.

Tienes el funeral que mereces deacuerdo a lo que hiciste en vida. A Chavez lo odiaban porque era pintamono, fanfarrón, directo y por acordarse de los pobres. Las personas con personalidad molestan, es verdad. Son odiosas, pero eso no tiene importancia. Tuvo aciertos y desaciertos, pero la historía juzgará. A Pinochet lo odiabamos porque mató gente. Mucha gente. Nada mas que decir. Aun no escucho de masacres en venezuela, en una época en que ya nada es secreto. Se sabría y se divulgaría. A Capriles nunca lo escuche hablar de torturas, ni al gobierno de estados unidos ni a nadie. Lo cual no quiere decir que no existan, pero no he escuchado nada. Chavez fué un Mao sin persecución de intelectuales, un Fidel sin ejecutados politicos y un Allende con un poco mas de suerte.Chavez fué populista, agrandado, hablador, pero no un dictador.

Pinochet, por otro lado, fué lo que  todo el mundo sabe: un asesino. No tiene mayor discución. Su familia es una manga de ladrones y estafadores. Sus partidarios son unos Judas que se dan vuelta la chaqueta a cada rato dependiendo de la ocasión. Pinochet es una caricatura, un mono de cartoon network. Su supuesto gran legado, la economía, se está desmoronando a pedazos. La gente se está comenzando a dar cuenta de que la constitución de Jaime Guzmán es un yugo, que el sistema de AFP es un robo, de que la educación de mercado es horrible y de que la salud privatizada los está matando. Y siempre quedan las muertes, las torturas y los asesinatos en la retina de la gente, por los siglos de los siglos, amén. Y aunque no quieran, siempre será recordado por lo que es: un dictador de mierda que le hizo la vida imposible a tres generaciones de chilenos.

A Chavez lo van a embalsamar. Me parece una ridiculez, pero bueno, cosa de ellos. No creo que haya alguien en Venezuela con tanto odio contra él como para ir al museo de la revolución y atentar contra su cuerpo. Pinochet no podría haber pensado lo mismo. Por algo pidió que lo hicieran polvo.

domingo, 20 de enero de 2013

La agonía del Señor X

El señor x está enfermo. Solo diré que el señor x es pariente de nuestra familia. Solo eso diré. La diabetes lo tiene mal, con los pies sin sus dedos ya, lo que puede ser un adelanto de lo que vendrá en un futuro. Cuando nos vió llegar al hospital, esbozó una sonrisa. Por lo que supimos de boca de él, nadie lo había ido a visitar antes que nosotros, y contaba esto con un tremendo dramatismo, como si se tratase de alguna traición, o de una situación inesperada. Quizá el ultimo recurso que tiene en vida para lograr algún tipo de empatía con nosotros es la látima, pero no soy ningún estúpido. Se perfectamente de quien se trata esta persona.

El señor x contó siempre su vida como si se tratara de una ejemplar, al servicio de la patria y de los libertadores. Nunca fué militar, quizá esa fué una de sus grandes frustraciones. Pero cuando tuvo la oportunidad de colaborar con esa magna tarea de eliminar el cancer marxista de Chile, fué el primero en lamer las botas de los generales. Fué sapo de la DINA en la época del golpe de estado, y la historia de la población lo tiene como el presunto responsable de las desapariciones de algunos vecinos. Mis tios cuentan como se jactaba de sus actos, como se reía del sufrimiento de las familias.


Mi papá dice que su casa en esa época fué allanada innumerables veces. Además de eso, siempre relata como fué que se vió incluido en una lista negra de personas que tenían que ser buscadas y ejecutadas. Mi papá siempre ha sospechado que quién lo sapeó fué el señor x. Le consta, porque amigos en el ejercito le contaban. Cuando un tio estuvo detenido luego de un allanamiento, el hermano del señor x, que era militar, le regalaba su ración de campaña. Cuando el señor x supo esto, lo retó e incluso lo agredió, diciendole que "no hay que ayudar a estos comunistas de mierda".

Incluso he escuchado a muchas fuentes familiares y extrafamiliares hablar cosas del señor x que realmente me aterran. Dicen que lo vieron por los campos, junto a los latifundistas pro militares, torturando y disparandole a campesinos. Dicen que mató a personas en la mas completa impunidad. Me resulta irreal pensar algo asi, que tengamos un asesino dentro de la familia, pero hace rato que lo real y lo irreal ya se están volviendo parte de una misma cosa.

El señor x nunca fué simpático conmigo. cuando chico me veía por la calle y no me saludaba. Decidí no saludarlo mas. Pasar al lado suyo y no decirle nada. Cuando notó mi indiferencia, me paraba solo para retarme y decirme que no debía ser mal educado. Al parecer, su ego es mas grande que su cortesía. De todas maneras nunca le hice caso, porque nunca representó un símbolo de autoridad. A lo mejor lo que le molestaba era mi rebeldía. Quien sabe.

 En cambio, con mi hermana chica siempre hubo mas deferencia. Incluso llegaba a ser incómodo y sospechoso. Siempre preguntaba por ella, mas no por mi. Siempre habían sonrisas para ella, mas no para mi. No era envidia lo que sentía, sino que suspicacia. En todo caso, cuando mi hermana creció, nunca mas se acercó. Menos la fué a ver cuando estuvo enferma. Con los enfermos, nunca tuvo real interés. Sino pregúntenle a su hermano, enfermo de esquizofrenia y que se suicidó meses después de que él lo dejara de cuidar.

Ahora el enfermo es él. Supongo que aun estará esperando que sus amigotes, los milicos torturadores de aquellos años, lo vayan a ver. Fué condecorado con una medalla de honor. Ustedes saben, esas tonteras que ocupan los milicos para sentir una importancia ficticia. Ficticia, porque el señor x se está muriendo de a despacito y a muy pocas personas les importa. No se como mi papá fué a visitarlo, pero supongo que es una manera de mostrarle al señor x que su vida, sus actos y sus palabras fueron una equivocación. Que sus supuestos amigos no lo eran, y que no hay nada mas estúpido pelear contra un enemigo que no te considera como tal. Que no salvó a la patria de nadie, que mi papá, el antiguo comunista, el rebelde, el ex frentista, el marxista, lo salvó a él de sentirse una mierda, sin nadie en este mundo. Mi papá no va a dudar en ayudarlo cuando él lo necesite, porque mi viejo es así: ayuda sin importarle a quién, ni lo que haya hecho. Y eso, debe ser muy humillante para el señor x.

viernes, 8 de junio de 2012

Cementerio Alemán


Camino de noche por la ciudad de Osorno. Mi recorrido casi siempre incluye la calle Los Carrera, llegando al terminal de buses. Por ahí se encuentra el Cementerio Alemán, y las cruces de sus mausoleos se hacen ver y destacan entre las sombras de la oscuridad. Es extraño que a un tipo tan asustadizo como yo, que cree en la resurrección de los zombies, no le de miedo pasar por ahí. Simplemente, no me asusta.

Será que encuentro lejana la probabilidad de que alguno de esos cuicos cadaveres se rebaje a salir de su tumba solo para asustar a un roteque ordinario como yo, o que no me puedo imaginar a alguno de esos descendientes de alemanes morir de la manera que muere un simple plebeyo: en la asistencia pública, velado en una casa de clase media baja, puesto en un ataud incómodo y barato y enterrado en un nicho todo apretado. 

No soy capaz de imaginar dolor y pena en sus rituales mortuorios. Miro hacia los adentros del cementerio alemán, y lo que veo es solo un póstumo ressort, envidia de cualquier fantasma socialmente resentido.